Hace un año, nos encontrábamos subiendo dos jaulas de pajaritos al auto, un bebé, fruta para el camino, unos buenos cd´s de música y muchos sueños.
Dejamos el lugar dónde hasta el momento hemos vivido los mejores momentos de nuestras vidas, el lugar donde nos conocimos, enamoramos y plantamos semillitas para verlas crecer, partimos una mañana muy fría entre lagrimas y buenos deseos, mi abue quedo consternada con nuestra partida, acostumbrada a vernos diariamente, a cocinar sopita para el bebé y hacernos reír todas las tarde, las caras conocidas de la calle salieron a despedirnos con sonrisas y un "que les vaya bien" y así partimos en la nube llena de sueños rumbo a Culiacán
Ya es un año en esta ciudad en la cual definitivamente no nos acoplamos del todo, es un lugar tranquilo a pesar de los pronósticos y el miedo infundido, hay gente bella y hermosa, gente de alma buena.
Este cambió nos ha traído cosas buenas por decirlo de alguna manera y también cosas malas, al pasar este año miro para atrás y nos veo felices y en paz, tenemos un lindo espacio para nosotros y para nuestro hijo, que bien no es nuestro pero es nuestro hogar, los 3 nos vamos conociendo como un todo dentro de este ritmo de vida.
La soledad se ha convertido en buena compañera, a pesar de que David N. esta conmigo todo el tiempo, en ocasiones extraño a aquellos que se quedaron allá, bellas relaciones que se reconstruyeron y volvieron a comenzar, compañeros, amigos, hermanos, vecinos, primos, conocidos, a todos los quiero y los extraño, extraño ver sus rostros, sus gestos, su andar, sus sonrisas.
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